Los libros y la memoria


«La atmósfera de la casa es deprimente, soñolienta, aplastante, sobre todo el domingo. Afuera, ningún canto de pájaro; adentro, un silencio mortal y sofocante planea sobre personas y cosas, y pesa sobre mí como si quisiera arrastrarme».

Ana Frank (1929-1945)

La edad no la recuerdo con claridad, pero era una niña y corría una de las épocas más tormentosas de mi vida cuando leí El diario de Ana Frank.


Su historia y la mía eran completamente diferentes, pero ambas éramos niñas y, por distintas razones, nos sentíamos tristes.


Al conocer su realidad, recuerdo claramente haberme sentido acompañada entre tanta desolación. Fue una sensación profunda, un «encuentro» salvador para mí. Lo comprendí después.

Hoy vuelve a visitarme ese recuerdo que guardo en un lugar muy preciado y pienso en la importancia de la memoria.


Gracias a ella podemos recordar a quienes nos dañaron injustamente, pero la memoria también nos permite valorar a las personas que nos acompañaron y fueron importantes para nosotros. Personas que, a veces, ni siquiera se enteran de cuánto nos han ayudado.

España © Susana Aliano Casales