Inicios de la imprenta en Montevideo


Con la toma de Montevideo por los ingleses en 1807, ingresaron comerciantes de los más diversos rubros, que le dieron un movimiento activo e inusual a este lugar del mundo. Con los ingleses también llegó la primera imprenta, en la que se imprimió el periódico semanal La Estrella del Sur, que salía los sábados y, según el historiador Dardo Estrada:

(…) estaba destinado a mostrar la decadencia de la España de entonces y la excelencia del sistema de gobierno inglés, basado en la libertad de comercio. Aparecía impreso a cuatro columnas; dos en inglés, alternadas con las otras dos en que se daba la versión castellana.

La Estrella del Sur, de muy corta vida, concretó su primera publicación, «Prospectus», el 9 de mayo de 1807. El 10 de mayo publicó «Extraordinary» y del 23 de mayo al 4 de julio del mismo año publicó siete números, para cerrar, el 11 de julio, con el último «Extraordinary».

Según el historiador Estrada:

Dado lo que hizo esta imprenta en Montevideo, poco se relaciona con la verdadera imprenta nacional si no es en orden de prioridad. No tuvo arraigo en la colonia. Llegó por causas accidentales y necesidades ajenas de índole transitoria que desaparecieron con ella.

Siguiendo la línea pautada por Estrada, el verdadero origen de la imprenta nacional debe relacionarse con los españoles, a partir de las acciones llevadas adelante por la princesa Carlota de Borbón, hermana de Fernando VII y esposa de Juan VI de Portugal, quien en su afán de equilibrar la influencia de los periódicos que se publicaban en Buenos Aires y con el fin de servir a sus intereses particulares relacionados con la Corona Española, donó a Montevideo una imprenta propia.

Así, a fines de setiembre de 1810 llegó a Montevideo una imprenta y seis cajas de tipo, con la siguiente carta, dirigida al Cabildo:

Mereciendo mi especial consideración y cuidado todo cuanto pude contribuir á la defensa de los dominios del Rey mi hermano, no puedo menos que atender la justa solicitud del Marquez de Casa-Irujo relativa á la gran necesidad que teniais de una imprenta, para evitar los males que seguramente causaria en esas provincias la pérfida impostura con que esa cábula de facciosos pretende alucinar á los pueblos, y hace gemir á sus habitantes y familias con las miserias y desgracias que no puedo ver sin estar penetrada como ellos mismos, del dolor que los aflije.

Recibid, pues, como un testimonio de la verdad con que os hablo, la imprenta que mi augusto esposo, haciendo justicia á vuestra fidelidad, á vuestra constancia, ha tenido á bien darme; y que yo os remito para que useis de ella con el decoro y prudencia que os caracteriza.

No dejeis siempre de indicarme vuestras necesidades y estad seguros de que cuanto dependa de mi, ejecutaré con entereza, con actividad y con el singular amor que os profeso, lo que sea conveniente á la conservación de los dominios de mi muy querido hermano y á la de vuestra comun felicidad.

Dios os guarde muchos años. Dado en el Real Palacio del Rio de Janeiro á los 4 de Setiembre de 1810.

Vuestra Infanta,

Carlota Joaquina de Borbon.

Al muy ilustre Cabildo, Gobernador y Comandante de Marina de la Ciudad y Puerto de Montevideo.

Una vez arribada la imprenta a Montevideo, el Cabildo resolvió:

En la muy fiel y reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo, á 24 de Setiembre de 1810: El Cabildo, Justicia y Regimiento de ella, reunido en nuestra Sala Capitular, etc. En este estado hizo presente al Ayuntamiento el señor don Cristobal Salvañach como Presidente y Gobernador interino, que habia llegado la imprenta que la generosidad de nuestra Infanta la Serenísima Princesa del Brasil, doña Carlota Joaquina, habia proporcionado á esta fidelísima ciudad, con el loable objeto de fijar la verdadera opinion de los pueblos de este continente, publicando las noticias de nuestra Península, y su verdadero estado político, que habia tentado desfigurar la Junta revolucionaria de Buenos Aires, para prevenir los ánimos á la ejecucion de sus proyectos de independencia, y que á efecto de conseguir unos fines tan importantes á la causa del Rey y del Estado, y á los verdaderos intereses de la América Meridional, deseaba oir el dictamen del Ayuntamiento, sobre el uso que debia hacerse de la imprenta. Y examinando el negocio con circunspeccion, se acordó por unanimidad de votos, presente don Nicolás Herrera como Asesor consultor del Cabildo, que sin perdida de instantes se pusiese la prensa en ejercicio para publicar las noticias importantes en un periódico semanal; que las Gazetas se venderían á un moderado précio para proporcionar su lectura á todas las clases del pueblo; que el producto de la imprenta, reducidos los gastos necesarios á su conservación, se invirtiese en obras pias, ó en objetos de pública utilidad, sobre lo que se acordaría oportunamente, con presencia de las circunstancias; que la dirección de la imprenta y recaudacion de sus productos se encargase á uno de los señores Regidores, en cuyo acto recayó la eleccion en el señor con Juan Bautista Aramburu, Regidor Fiel Ejecutor, quien la aceptó inmediatamente por obsequio del mejor servicio del Rey y de la Patria; que el Cabildo cuidaria de nombrar de acuerdo con el Gobierno, un Editor del periódico en quien concurriesen las circunstancias de ilustración, crédito, probidad y aptitud para el desempeño de tan delicada comisión; y finalmente, que se enviase al Supremo Gobierno de la Nacion un ejemplar de todos los papeles que se publiquen, dando cuenta de este acuerdo con copia autorizada de esta Acta para que recaigan las resoluciones que sean del soberano agrado de S. M. con lo que quedó cerrada la sesion, que firmamos para que conste.

Cristobal Salvañach, Pedro Vidal, Jaima Illa, José Manuel de Ortega, Juan Bautista de Aramburu, Damian de la Peña, Leon Perez, Felix Mas de Ayala, Juan Vidal y Benavidez, Mateo Gallegos.

El 8 de octubre de 1810 se publicó el «Boletín anunciador» o «Prospecto». A partir de allí y en el correr de los años siguientes, pasaron varios directores por la imprenta y se publicaron múltiples números, hasta el 21 de junio de 1814, cuando apareció el último. Con el fin de la dominación española en Montevideo, ocurrida unos días después, finalizó también una etapa de esta imprenta.

La entrada de Carlos María de Alvear a Montevideo el 23 de junio de 1814 cerró la dominación española. Se continuó la actividad de la imprenta con la publicación de un periódico llamado El Sol de las Provincias Unidas ó Gaceta de Montevideo, que salía una vez a la semana, los sábados. Se pasó, entonces, de la defensa de los intereses reales a la propaganda patriótica, con una colección que llegó a los 14 números, de julio a setiembre de 1814, cuando se publicó el último.

En noviembre de 1814, poco antes de que las tropas porteñas entregaran la ciudad a los orientales, el Directorio encabezado por Alvear dispuso que la imprenta fuera enviada a Buenos Aires.

Según el historiador Pivel Devoto:

Con ella se organizó la Imprenta del Estado en la cual desde el 1º de enero de 1815 se prosiguió la impresión de la Gazeta Ministerial.

La ciudad quedó en manos de las fuerzas libres que respondían a Artigas, quien, como una de las reivindicaciones para acordar la paz, reclamó la imprenta a las autoridades de Buenos Aires, que fue devuelta y se puso en marcha ese mismo año.

Dice Pivel Devoto:

La prensa fué despachada con destino a Montevideo en la chalupa San José y las Animas.

El 14 de octubre de 1815, de nuevo en la ciudad, la Imprenta de Montevideo publicó el «Prospecto» del Periódico Oriental, obra de Mateo Vidal, quien renunció a la dirección del periódico poco después y no se continuaron sus publicaciones, muy a pesar de la insistencia de Artigas con aquella empresa que creía fundamental para la comunicación y el desarrollo de las ideas, así como para la contribución a la libertad.

Por el contrario, Artigas estuvo lejos de encontrarse con el compromiso de dirigentes que quisieran hacerse cargo de la imprenta y expresó, con pesar:

Para mi es muy doloroso que no haya en Montevideo un solo Paysano, q.e encargado dela prensa dé á luz sus ideas ilustrando a los orient.s y procurando instruirlos en sus deberes. Todo me penetra dela poca decision, falta de espiritu publico, q.e observo en ese Pueblo.

Así, el trabajo con la prensa quedó reducido a la impresión de proclamas, edictos, cartillas y canciones patrióticas en hojas sueltas, todas publicaciones que comenzaron a circular en octubre de 1815.

El historiador Pivel Devoto señala:

Lo esencial del pensamiento político de Artigas, la influencia de este en las provincias no se reflejó en los impresos salidos de la prensa montevideana que por lo general tratan de la gestión del Cabildo y en menor grado de la que cumplió el delegado Barreiro. Muy distinta habría sido sin duda la bibliografía de esta imprenta si en lugar de reinstalarla en Montevideo, hubiera sido llevada a Purificación y puesto bajo la dirección del Padre Monterroso, al servicio directo de la propaganda de Artigas en el litoral. (…) Al rendirse la ciudad a los invasores el 20 de enero de 1817 quedó bajo dominio de los portugueses.

El mismo día del ingreso de los portugueses a territorio oriental, la imprenta fue utilizada para imprimir la proclama de Lecor que anunciaba que, ante las agitaciones anárquicas, desde aquel momento, se aplicaría «el imperio del orden y de las leyes». Con esta publicación se inició una nueva etapa de la Imprenta de Montevideo.

Nota: Las citas textuales fueron escritas tal como aparecen en las fuentes.

Fuentes:

ESTRADA, Dardo: Historia y bibliografía de la Imprenta en Montevideo 1810-1865. Librería Cervantes, Montevideo, 1912. José María Serrano editor.

PIVEL DEVOTO, Juan: «La imprenta de la patria vieja, 1815-1816», Segunda Exposición Nacional de las Artes Gráficas, Montevideo, 1950.

Material recomendado:

Ediciones de La Estrella del Sur.

«Páginas que perduran», Brecha, 22/10/2015.

PIVEL DEVOTO, Juan: Historia y bibliografía de la Imprenta de la Provincia (1826--1828) y de la Imprenta de San Carlos (1825-1827). Imprenta El Siglo Ilustrado, Montevideo, 1930.

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España © Susana Aliano Casales