Autora del mes: Selva Casal




Selva Casal nació Montevideo el 11 de enero de 1927.


Su padre fue el poeta Julio J. Casal y hubo en su familia otros poetas y artistas, que imprimieron su marca en un linaje artístico que corre por las venas de Selva.


En este artículo de La Voz de Galicia, titulado «Los Casal, una relevante saga del mundo cultural de Uruguay con origen en Ribadeo», queda clara esa herencia.


Selva publicó sus primeros poemas en la revista literaria Alfar, que fundó su padre en La Coruña y que luego continuó publicando en Montevideo (ver la nota «Alfar y su época», en La Voz de Galicia).


En el número 91 de la revista (años 1954-1955) presentan como «poetas nuevos» a: Mireya Dotti, Greta Ladowsky y Selva Casal de Eguren.


Este es el maravilloso poema de la joven Selva que fue publicado en la revista, en el que mantengo la puntuación original:

A Lucky en su muerte

Mira la luna nueva confundida en llanto.

Está mi muerte naciendo de tu pecho,

de tu presencia silenciosa.

Sorpresivamente el barro del jardín

ha llegado a mi alma.

Trajo tu hálito desnudo

y ahora sé de todas las raíces amargas

que lloran siglos muertos.

Ahora sé, de la simiente cálida

que lleva los rostros que no veré

y de la alegría y de los espejos

que misteriosamente se abrieron una tarde.

Tu diminuto cielo está lloviendo.

Vamos en la tarde rosada,

miraremos el mundo con tus ojos

y sabremos del color de las flores.

Vamos, yo y tu vida,

sostenida en mi memoria.

Será de nuevo la noche de tu muerte

y tornarás a ser.

En tu voz, volveré a crearte,

tú y yo, iremos libres

por la tarde rosada.

Sostendremos un ladrido vago

tu presencia

en mi eco, tus pasos.

Acunaré en mi corazón, tu tibieza.

Abrirás las raíces dormidas de tus ojos.

No, no te has ido.

Lamiendo estás la sombra de mi cuerpo.

Un río nos arrastra.

La luna asciende

envuelta en llanto.

En una entrevista que le hizo Silvia Guerra, en un discurso muy transparente, Selva deja en evidencia su forma de concebir la poesía:

La infancia sustenta a la poesía, allí es permitida la locura en el buen sentido de la palabra; la locura para nuestro íntimo equilibrio. Tomada así, la infancia es la propulsora, pero luego, en el transcurso de vivir, se va enriqueciendo por los estados de conciencia, por las situaciones límites que alcanzan a todos los seres por no saber si lo que se hace tiene algún sentido. Hay un tiempo perdido en el aprendizaje, cuando llegamos a saber, ya ese mundo se vuelve ceniza y no tenemos tiempo y la falta de tiempo interior también es una limitación pero a la vez afina el sentido de la realidad, y podemos escribir con mayor sosiego y serenidad. Me habría vuelto loca si no hubiese escrito, porque la poesía, en mi caso, fue una forma de relación. La infancia, la vida, la muerte, el amor, lo cotidiano, la mirada hacia un pasado que se esfuma son temas presentes en su poesía.

Ella es poeta en el sentido más amplio de la palabra. Se percibe en sus versos, por supuesto, pero también en sus opiniones y en sus proyectos, entre los que está el pictórico, al que le dedica inspiración y tiempo.


Entre sus libros publicados se destacan: Arpa (1958), Días sobre la tierra (1960), Poemas de las cuatro de la tarde (1962), Poemas 65 (1965), Han asesinado al viento (1974), No vivimos en vano (1976), Nadie Ninguna Soy (1983), El infierno es una casa azul (1999), Mi padre Julio J. Casal (ensayo documental, 1986), Los misiles apuntan a mi corazón (1988), El infierno es una casa azul (1993), Vivir es peligroso (2001), El grito (2005), Ningún día es jueves (2007), En este lugar maravilloso vive la tristeza (Estuario, 2011), Biografía de un arcángel (Estuario, 2013).


Los invito a navegar por el mundo poético de Selva, ese mundo que a mí me ha estremecido.



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España © Susana Aliano Casales